domingo, 17 de mayo de 2009

Casi de manera obsesiva Sándor Márai

En Buenos Aires se esta representando, con gran éxito, una obra teatral basada en el libro "El último encuentro" de Sándor Márai . Parte del texto declamado incluye este fragmento de la obra escrita:

Al igual que el enamorado, el amigo no espera ninguna recompensa por sus sentimientos. (…) ¿Qué valor tendría la amistad si sólo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su firmeza? ¿Qué valor tiene cualquier amor que busca recompensa? (…) Tenemos que soportar que las personas que amamos no siempre nos amen, o que no nos amen como nos gustaría. Tenemos que soportar las traiciones y las infidelidades, y lo más difícil de todo: que una persona en concreto sea superior a nosotros, por sus cualidades morales o intelectuales.”

Con semejante texto la obra se convierte en una clase de filosofía.

Aun estoy vivo

Desaparecí de blog, por dos meses, porque el "black dog" me vino a visitar. "Black dog" es el término que W.Churchill, famoso depresivo, utilizaba para señalar la llegada de esas nubes de oscuridad que periódicamente nos envuelven a los maniacos-depresivos.
En esos períodos es difícil concentrarse y menos escribir. Se tiene un sentimiento de que nada de lo que uno piensa tiene valor. Y si no vale, para qué escribir.
Ahora recuperado, medicación y algo de voluntad mediante, estoy nuevamente en la lucha.

domingo, 1 de marzo de 2009

y más sándor márai

No me gusta entregarme a los sentimientos…pero el sentimiento de la amistad es mucho más complicado y delicado que el del amor” “

Ya ves lo ingenuos que somos. Tendemos a creer que los asuntos propios, los verdaderos, son acontecimientos de relevancia mundial”

“No es cierto que el sufrimiento nos purifique y nos haga mejores, más sabios y comprensivos. Nos vuelve demasiado lúcidos, fríos e indiferentes”

“Y entonces te das cuenta de que ésa es la verdadera venganza, la única, la perfecta: ya no quieres saber nada de él, no le deseas nada malo ni nada bueno, ya no puede hacerte sufrir”

(Diario - 1984-89)


”El deseo de ser diferente de lo que eres es la mayor tragedia con que el destino puede castigar a una persona”

(El último encuentro)

domingo, 22 de febrero de 2009

gabo inmortal

El coronel destapó el tarro del café y comprobó que no había más que una cucharita. Retiró la olla del fogón, vertió la mitad del agua en el piso de tierra, y con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta cuando se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata”………………………………....................................

“El coronel necesitó setenta y cinco años-los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto-para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder: -Mierda."
Primero y último párrafo de uno de los mejores cuentos del mundo.

jueves, 19 de febrero de 2009

más sándor márai

-El nuevo orden del mundo está acabando con la forma de vida bajo la que yo nací y bajo la que yo viví; las fuerzas nuevas, violentas y agresoras me pueden dañar, pueden acabar con mi vida y con mi libertad. Todo esto me esta resultando peligrosamente indiferente.
Ya no hago tratos con este mundo feroz. No regateo con quienes me han excluido de esta sociedad irracional. Creo en los valores que defendí toda mi vida y aún defiendo. No espero nada del mundo.

El último encuentro

lunes, 16 de febrero de 2009

Sándor Márai único

-Desde hace algún tiempo solo me acuerdo de lo esencial. La memoria pasa todo recuerdo por su tamiz. Resulta que después de 20 años te das cuenta que algunos acontecimientos, por más importante que te hayan parecido, no te han cambiado en absoluto.

El último encuentro.

-Los detalles son a veces muy importantes. Dejan todo bien atado, aglutinan la materia prima de los recuerdos.


El último encuentro.

mis citas favoritas

- “A Dios se lo define no por lo que es sino por lo que no es”.
Carlos Fuentes

-“
Si apuestas todo a Dios y no existe no pierdes nada pero si existe ganas todo”
Pascal

-“Malicia en la concepción y finura en la ejecución
Carlos Fuentes

Para el que tiene un martillo como único instrumento todas las cosas son clavos”
Abraham Marslow

Para saber algo de mi

Hace más de 30 años que me recibí de médico. Más de la mitad de mi vida cargando con el título de “doctor”, título honorífico por el que la gente se empecina en llamarme. Lógicamente no voy a desilusionarlos negándoles la posibilidad de incrementar su auto estima, no la mía, teniendo o siendo amigo de un médico. Vaya estupidez en estos tiempos en que ya superamos los 150000 “doctores”.Cuando me recibí, el título cotizaba algo más pues había tan solo 48000 “doctores”.
En mi “carrera médica” (en realidad por los logros obtenidos debería llamarla, sin muchas pretensiones, “un largo paseo al trote”) he llegado a un estadio definido como de “mueble antiguo” porque actualmente, luego de más de 30 años de recibido soy: antiguo, enorme, poco o nada útil para la sociedad en la que vivo, la cual ya no sabe donde ubicarme. En lo personal me defino como: “tan solo un viejo patólogo infartado” cosas que son, ambas, cruda y lamentablemente ciertas.
La idea de escribir surgió hace casi 10 años después de una internación en la sala de psiquiatría del Hospital de Clínicas por un cuadro de severa depresión melancólica. Señalo el diagnóstico de severa depresión melancólica porque no era ni soy (según mi psiquiatra no así para mi esposa) un bipolar, tan de moda en los 90.
He leído muchos libros de personas con depresión en sus distintas maneras o formas de manifestarse. Ningún cuadro es semejante al otro, como ninguna enfermedad es igual en dos pacientes diferentes.
Es tal la variedad que uno llega a preguntarse si es un estado psicológico anormal o pasa a ser una personalidad estadísticamente anómala. Según este concepto se llegaría a considerar que una gran variedad de psicosis son estadios o formas marginales de una distribución donde los “normales” son la mayoría de la población ubicada en el centro y por ende, estadísticamente más frecuente. Y lo más frecuente es la más normal porque a más iguales somos menos miedo nos tenemos. Se tiene miedo o se siente temor frente al diferente al que no piensa como uno.